“Mi padre trabajó durante muchos años en La Fábrica, se le conoce así a la central energética de la ciudad, propiedad del Partido Demócrata Presidencial.

La totalidad de sus empleados, más pronto que tarde, acabarán padeciendo distintos tipos de infecciones, enfermedades o malformaciones… Mi padre está postrado en la cama desde hace meses, la extraña enfermedad degenerativa que padece está acabando con él. Sólo me tiene a mí para procurarle ayuda y conseguirle las medicinas que necesita para mitigar el dolor…

De camino a casa, recuerdo el incidente del niño aplastado por la piedra, y recuerdo muchas otras cosas. Recuerdo cómo empezó todo este jaleo de los marcianos.”