Bruno Schulz: el genio y la otra metamorfosis
“Schulz (1892-1942), judío de Drohovicz, en el Imperio Austrohúngaro, que hablaba yidish y alemán pero prefería escribir en polaco, fue arquitecto y pintor de profesión, y casi un ermitaño por vocación, y, en su interminable timidez, escribía unas cartas tan fantásticas e imaginativas que una amiga novelista tuvo poco menos que obligarlo a transformarlas en relatos y reunirlas en un libro, en 1936, y para 1938 el hombre se había vuelto una celebridad nacional y un respetadísimo nombre en la intelligentsia polaca.”
