“El hombre tiende por naturaleza a anteponer las necesidades primarias a las secundarias o terciarias y a los simples caprichos y la revolución sólo es una necesidad cuando se convierte en medio indispensable para conseguir el tomate que devoraremos a mordiscos y sin pan para matar el gusanillo antes de que éste nos mate a nosotros. Por otro lado, levantarse en armas es un deporte peligroso y cansadísimo y la resistencia pasiva que empieza por negarse a hacer la lista de la compra es una forma de lucha de lo más aburrido y que a la larga resulta tan perniciosa para la salud del que la practica como el combate cuerpo a cuerpo, aunque es cierto que las huelgas de hambre ayudan muchísimo a perder peso y a conservar la línea y bien publicitadas con la ayuda de los medios de comunicación afines a la ideología que uno defiende pueden hacer a su protagonista bastante famoso en determinados círculos masocas.”