“La lectura siempre ha sido tratada con desdén por la sociedad; la evolución de la lectura, en la consideración pública, se revela en los planes de estudio, que han ido achicando cada vez más la incitación a la lectura y el aprendizaje de la tradición y la actualidad literaria. La falta de interés social por estas disciplinas, que no sirven para poner en marcha motores o para ganar dinero, se refleja en los planes de estudio y también en las inversiones políticas. El resultado en España es una sociedad cada vez más plana y un debate cada vez más empobrecido.”