“Parece inevitable la transformación del modelo de negocio de las industrias culturales, las industrias más importantes de este tiempo (más significativas económicamente que el automóvil), mediante una adaptación a las nuevas condiciones de gestión de la propiedad intelectual en consonancia con la creatividad, madre de la innovación, que es a su vez la madre del cordero económico.

La innovación depende cada vez más de la capacidad de relacionarse con ese universo digital en donde están los productos de la creación y su intercambio constante.”