El arte siempre vuelve de esa manera. Lo que discute una elite recóndita se convierte, al cabo de los años, en cuestión de vida o muerte para la mayoría. Por eso, cuando los medios (ese sistema en el que está prohibido hablar de cosas importantes) dicen que el arte contemporáneo o la poesía no tienen nada que ver con la gente, que el público no entiende y por eso se desentiende, pienso en esto: el arte siempre vuelve, y sus prácticas, sus discusiones, siempre acaban afectándonos de una manera u otra y en lo que más nos importa.”