“En la actualidad, las publicidades desaparecen de la tele tan pronto como se escuchan los primeros pataleos. De quien sea. No importa si hay razón o no en el argumento. Si alguien chilla, el aviso se cancela. Esto genera dos calamidades: uno, que la publicidad sea malísima; y dos, que aparezcan esos textos horribles al pie de cada aviso, tratándonos de idiotas.
Es que las agencias publicitarias, que ya no saben por dónde puede saltarle al cuello una Asociación de Imbéciles, han optado por subtitular sus anuncios con frases como por ejemplo “Esto es una ficción publicitaria” al mostrar un pajarito chupado por un extractor de aire. (No es chiste, el spot lleva tres años está en pantalla). “