“Estos últimos diez años nos han confinado a un rol de espectador más que cualquier otro decenio del pasado siglo. Porque lo cierto es que Internet no ha hecho más que aumentar la inmensa brecha que ya existía entre nuestra capacidad de vivir y la acción vital efectiva. Parece que sólo nos quede mirar. Contemplar desde nuestro extrañamiento. Y una web 2.0, con el perfeccionamiento de la virtualidad de la participación, no es sino una profundización de la brecha.”
