“Siempre pensé, y creo que durante un tiempo el mundo funcionaba aparentemente así, que eran los políticos los que exageraban el tono y simplificaban el mensaje, mientras que los periodistas buscaban la objetividad en la información y un análisis más ponderado. Ahora los papeles se han intercambiado y, triste e incompresiblemente, el medio biocoteado empieza a darle la razón al boicoteador al tiempo que reproduce los comportamientos que critica en sus competidores.”