El cuerpo es el vehículo de la persona. No es su contenido, pero sí su forma. Cuando una persona se acerca a mí desde una cierta distancia y dispongo de un breve tiempo para verla, inspecciono su morfología y en unos segundos capto su figura: sus ademanes, su andar, el volumen que desplaza en el espacio… El momento más importante es cuando se para aquí -la a tan abierta y la í tan puntiaguda y con el acento arriba, que parece que nos clava como un clavo en ese espacio, que es el aquí-. Después, ya a mi lado, la miro a los ojos y me recreo en su geografía facial.”