“De otra cosa no, pero de pajas y de salir a correr sé un rato. Durante un año estuve corriendo diez kilómetros seis días a la semana. El séptimo lo descansaba por prescripción médica. Ni siquiera dios trabajó el séptimo día.

Imagino que más de uno, con la llegada del buen tiempo o la amenaza del verano y ese bikini que no entra, habrá resuelto durante estas semanas dedicarse al noble arte de poner un pie delante del otro más rápido de lo normal. Los comienzos son frustrantes, y lo sé de primera mano porque yo mismo acabo de comenzar a correr tras casi nueve meses de inactividad.

Para aquellos que pretendan iniciarse en el footing, nada mejor que los consejos de un experto metido de nuevo en zapatillas de principiante.”