Aunque no sea motivado por las radiaciones de los móviles, parece que sí que está disminuyendo de forma escandalosa el número de colmenas en todo el mundo:
“Todavía no se sabe si se trata o no de una enfermedad, por lo que es más correcto llamarle síndrome a esta masiva desaparición de abejas en todo el planeta. Tampoco se conocen sus causas, a pesar de que científicos de todo el mundo llevan años investigándolas. A falta de certezas, se están barajando varias hipótesis. Unos piensan que se trata de un parásito intestinal, el nosema ceranae, que provoca una enfermedad conocida como varroa o varroasis. Este parásito no afecta a la abeja asiática, pero sí a la abeja europea, que es más pequeña. Uno de los primeros síntomas es que las abejas parasitadas tienen las alas deformes, lo que les impide volar, y tanto su absomen como su tamaño general se queda reducido a un tercio del normal. La falta de vitalidad hace que vayan muriendo lentamente, hasta que la colmena desaparece por completo. Desde el continente asiático, la varroa fue extendiéndose por los países europeos, hasta que en 1985 se detectó en la Península Ibérica. Cinco años después se producían las primeras mortandades en las colmenas de Euskal Herria, concretamente en Nafarroa.Pero hay más hipótesis sobre esta misteriosa mortandad. Hay quienes sostienen que la continua desaparición de millones de abejas en los últimos años es debido a la utilización de plaguicidas y pesticidas en el campo, sobre todo los neurotóxicos, que se utilizan bastante en semillas. Otros científicos aseguran que la culpa es del cambio climático. Esta opinión es compartida por Maurice Chaudière, autor del libro «Aprovechar los recursos silvestres. Del bosque frutal a la ecología en la mesa».”
