“Leo libros a mis hijos en voz alta. Muchos padres lo hacen: es una especie de rito vespertino. Pero lo curioso de mi caso es que es una práctica que sigo desde hace bastantes años…
[…]
Poco a poco, casi sin darnos cuenta, ya teníamos libros con letras grandes, ya distinguían la o redonda de la i con un puntito, ya reconocían algunas palabras, ya leían dificultosamente, ya te corregían cuando te confundías en una palabra, ya leían de corrido, ya devoraban los libros… Llegados a este punto, era el momento de dejarlos solos. ¿O no?
[…]
Y, de golpe, lo vi clarísimo. Había que seguir. No fue muy fácil al principio, claro: había varios retos. El primero, la competencia por el tiempo disponible. Luego, la elección de las obras. Empecé a tantear con los clásicos infantiles, o, mejor dicho, con los clásicos que una tradición extraña ha confinado a los niños. Eran con frecuencia los mismos ejemplares que leí en mi juventud, y por suerte, porque resulta asombrosamente difícil encontrar en librerías muchos de esos títulos. Se trataba de obras que ya habíamos dado a nuestros hijos para que leyeran autónomamente, pero muchas veces los habían abandonado sin acabarlos.”
De la ilustración a la dictadura del culturetariado
“El espectáculo que ha dado el Ministerio de Industria estos últimos días ha sido algo más que grotesco. Ha sido una mentira. Primero intentaron introducir clandestinamente un art 17 bis en el proyecto de Ley de Impulso de la Sociedad de la Información que da poder de censores a la Sociedad General de Autores (SGAE) y otras y lo retiró a todo correr, a las pocas horas de que la Asociación de Internautas descubriera el fraude. Y cuando todo parecía estar claro, incluso las operadoras telefónicas habían manifestado públicamente que no querían ser la policía de Internet.
El día 18 de abril, por la mañana el Ministro de Industria, Joan Clos, afirmaba tajantemente que la Ley de Internet no permitiría que las entidades de gestión pudieran cerrar páginas web. Sin embargo, por la tarde su Ministerio remitía a los miembros del Consejo Asesor de Telecomunicaciones un proyecto de Ley que es una copia, corregida y aumentada, del artículo retirado.
Esto seria aceptable si fuera cosa de la farándula, pero no en un Gobierno democráticamente elegido, salvo que aceptemos que se han convertido en el bufón de la farándula. En la mano ejecutora de la dictadura del culturetariado.”
“Le propongo un juego. Tiene que ver con los últimos datos del Estudio General de Medios (EGM), que se han publicado hoy.
Las reglas son sencillas. Primero, abra el documento [PDF] que contiene los datos del último Estudio, referido al año móvil abril 2006 - marzo 2007. Con esos datos delante -es decir, con todos los datos-, eche ahora un vistazo al modo en que los ha contado cada medio.
[…]
¿Listo? Muy bien. Pues ahora reflexione sobre qué datos subraya pero, sobre todo, qué datos OMITE cada medio y… ¡enhorabuena! Ya es usted un ciudadano bien informado sobre el EGM.”
